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Brasil informa a Chile en Santiago sobre el Tratado Secreto peruano-boliviano de 1873

Publicado: 2017-10-28

Sumilla: El plenipotenciario del Brasil en Santiago informa personalmente a Adolfo Ibáñez, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, sobre el Tratado de Alianza Defensiva entre Perú y Bolivia de 1873.

En un artículo anterior, se ilustra cómo don Joaquín Godoy, representante diplomático de Chile en Lima, habría tenido acceso, a fines de diciembre de 1873, al texto mismo del Tratado de Alianza Defensiva suscrito entre el Perú y Bolivia el 6 de febrero de ese mismo año, gracias a los buenos oficios de su colega diplomático brasileño, y lo habría podido transmitir en su totalidad a su gobierno en Santiago (ver aquí).

Pero don Joaquín Godoy no fue el primer diplomático chileno que tomaba conocimiento de la existencia de dicho tratado. El primero habría sido don Carlos Walker Martínez, ministro plenipotenciario en La Paz, a mediados de 1873 (ver aquí); y el segundo habría sido don Guillermo Blest Gana, representante diplomático en Buenos Aires, quien habría accedido también al texto de dicho tratado entre setiembre y octubre de 1873 (ver aquí).

Recordemos que la diplomacia brasileña intervino a través de su representante en Lima, quién recibió en calidad de préstamo el texto del tratado y lo compartió con su colega chileno, así como a través de su representante en Buenos Aires, quien se mantuvo en estrecha coordinación con el plenipotenciario chileno. La actuación diplomática brasileña en ambos casos pone en relieve un vivo interés de parte del Imperio del Brasil en ayudar a Chile a tener un conocimiento pleno sobre la existencia de dicho tratado.

Ninguna de las dos gestiones fue, sin embargo, suficiente para el Brasil, cuya cancillería creyó necesario instruir a su representante en Santiago, don João Duarte da Ponte Ribeiro, para que hiciera una gestión personal ante el propio Adolfo Ibáñez, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, a inicios de 1874.

(En la imagen de cabecera, el escudo del Imperio del Brasil aparece a la izquierda   y el retrato de don Adolfo Ibáñez a la derecha)

Los intereses del Brasil

En esa época, el Brasil tenía mucho interés en mantener buenas relaciones con Chile, debido a que ambos colindaban con Argentina, país con el cual las relaciones de ambos pasaban por momentos de cierta tensión. Por añadidura, el gobierno imperial veía con sumo recelo la aparición de cualquier tipo de alianza que pudiera, eventualmente, ser usada en su contra, máxime si existía la posibilidad de que Argentina formase parte de tal coalición. Las secuelas de la guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra el Paraguay no se habían disipado aún.

Toda esta situación, según ha señalado el historiador brasileño Luís Cláudio Villafañe Gomes Santos, «creó condiciones para una intensificación de las relaciones entre Brasil y Chile», lo que permite entender por qué diplomáticos brasileños y chilenos actuaron en estrecha coordinación tanto en Buenos Aires primero, como posteriormente en Lima.

Esta intensificación en las relaciones brasileño-chilenas también ha sido registrada por el historiador chileno Juan José Fernández Valdés, quien señala en 1959 que «el Gobierno de Don Pedro II, en orden a contrarrestar la peligrosa influencia argentina en este negocio, comenzó por fortalecer los lazos de amistad que lo unían con el Gobierno de Errázuriz» y agrega que «iba a favorecer enormemente esa labor la circunstancia de que Chile se hallaba empeñado en un verdadero duelo con Argentina, a causa de la cuestión limítrofe».

Gestiones diplomáticas brasileñas en Santiago

En tal contexto —refiere Santos— se le informó al ministro brasileño en Santiago, en un despacho del 17 de febrero [de 1874], que «el Gobierno Imperial cuenta con motivos para creer que la República Argentina trata de celebrar con Bolivia y Perú una alianza referente a las cuestiones de límites» y se le instruyó a «informar sobre la alianza con el gobierno chileno, “verbalmente y con toda reserva; en el interés de la paz” y aconsejarlo a buscar “algún acuerdo amigable” para evitar el conflicto que se avecinaba».

Informaciones coincidentes son reproducidas por Fernández Valdés, quien señala que:

El 17 de febrero el Ministro de Negocios Extranjeros, vizconde Caravellas, comunicó a Ponte Ribeiro que, según los antecedentes que obraban en su conocimiento, Argentina quería celebrar una alianza con Perú y Bolivia, relacionada con problemas de límites. Al mismo tiempo, le rogaba que impusiese a Ibáñez de esa fundada presunción suya, de inmediato y en forma confidencial, y con la recomendación de informarse y «que sin prevenirse para la peor hipótesis, busque medios de evitar esa eventualidad, deshaciendo la tempestad por algún acuerdo amigable».

La gestión encargada al ministro brasileño fue realizada en marzo de 1874, tal como lo consigna más adelante Fernández Valdés:

En marzo de 1874 transmitió Ponte Ribeiro a Ibáñez el mensaje de Caravellas. Por esa fecha, el Ministro conocía el problema por lo que le comunicó Blest Gana, así como estaba enterado del viaje a Bolivia del Plenipotenciario Uriburu. Con todo agradeció al Gobierno Imperial por su deferencia y por sus consejos, «cuyas insinuaciones declaró aceptar como sugeridas en el interés de la paz y felicidad de este pueblo, llegando a clasificar al Gobierno Imperial, en la intimidad y franqueza de la conversación, como su único amigo sincero y tabla de de salvación de donde sólo le es dado esperar el benéfico apoyo de una mano firme y capaz de salvar la situación o, por lo menos, de atenuar los efectos de la tormenta».  

Conceptos similares son reproducidos en 2002 por Santos, quien señala que «el Ministro brasileño en Santiago, João Duarte da Ponte Ribeiro (hijo de Duarte da Ponte Ribeiro), informó al gobierno chileno sobre el tratado entre Bolivia y el Perú, el cual en ese momento ya era conocido por las autoridades del país andino».

Sesión secreta del Senado de Chile del 2 de abril de 1879

Curiosamente, apenas unos cinco años más tarde, durante la sesión secreta del Senado de Chile del 2 de abril de 1879, siendo a la sazón senador de su país, Adolfo Ibáñez declaró «que era verdad que el Plenipotenciario brasilero se le había acercado para leerle una nota de su Gobierno, en la cual le insinuaba el deseo de estrechar más las relaciones que lo ligaban al de Chile, pero que nada le habló del pacto secreto entre Bolivia, el Perú y la República Argentina».

¿Olvidó realmente don Adolfo Ibáñez lo que había conversado con el ministro brasileño de marzo de 1874? ¿O prefirió ocultarlo de manera deliberada? ¿O fue el ministro brasileño quien, más bien, consignó en su informe a su cancillería en Río de Janeiro el relato de una conversación con el entonces canciller Ibáñez que nunca tuvo lugar? Esta última hipótesis parece poco razonable.

No está de más señalar, por otro lado, una conversación que Fernández Valdés recoge entre João Duarte da Ponte Ribeiro y Aníbal Pinto, presidente de Chile, en la misma época de la citada sesión secreta del Senado chileno, y en la que Da Ponte Ribeiro lamentaba que los consejos del gobierno brasileño no hubiesen sido seguidos:

Hace muchos años que sigo la cuestión que determinó el actual desenlace y más de una vez, en 1874, tuve ocasión de conversar sobre ella con el señor Ibáñez, cuando Su Excelencia formaba parte del Gabinete en la cartera de Guerra, y mucho sentí que no hubiesen sido entonces aprovechados los buenos oficios de los representantes del Brasil para afirmar de un modo sólido y permanente las buenas relaciones con el Perú. Las declaraciones del señor Ibáñez, en aquella época, me habían hecho comprender que la diplomacia chilena no había intentado nunca desvanecer ciertos recelos, originados por los propios motivos del conflicto, y combinar sus respectivos intereses, donde lejos de existir motivos de desavenencia existen sólo de perfecta armonía.

A modo de conclusión

Los informes de los agentes diplomáticos chilenos en La Paz, Buenos Aires y Lima durante el segundo semestre de 1873, reseñados en artículos anteriores, así como la gestión realizada por el representante diplomático del Brasil residente en Santiago ante el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile a inicios de 1874, corroboran que el gobierno chileno tuvo conocimiento efectivo de la existencia del tratado de alianza defensivo entre Bolivia y el Perú, tal como sugiriera el historiador diplomático chileno Barros van Buren (Ver aquí).

El hecho de haber tenido un conocimiento efectivo de su existencia prácticamente desde el año mismo de haber sido suscrito —es decir, unos seis años antes del inicio de la guerra del Pacífico, y no recién en 1879— impide sostener de manera creíble y legítima que dicho tratado haya constituido realmente la causa de la mencionada conflagración.

La insistencia en la historiografía chilena en sostener que el gobierno de Chile no tuvo conocimiento real de la existencia de dicho tratado y que algunos de sus miembros habrían recibido tan solo noticias sumamente vagas e imprecisas carece de sustento y sugiere cierta voluntad de ocultar el hecho de que tuvo un conocimiento real de su existencia y desde un inicio.

En realidad, los únicos que no supieron nada sobre la existencia de este tratado fueron el pueblo y la opinión pública de Chile, pero no tanto por el manto de reserva que debió cubrir dicho pacto, sino porque las autoridades chilenas, que sí lo conocieron, se encargaron de que su pueblo y opinión pública no supieran nada…. hasta abril de 1879.


Escrito por

Hubert Wieland Conroy

Magister en Derecho Constitucional. Diploma de Estudios Superiores en Relaciones Internacionales de la Universidad de Ginebra.


Publicado en

La pluma inquieta

Reflexiones constructivas sobre temas diversos.