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US Office of the Geographer, Department of state

El punto Concordia y la Armada de Chile

Publicado: 2016-10-15

Sumilla: La Armada de Chile confunde el punto Concordia, donde se inicia la frontera entre el Perú y Chile, con el Hito 9, ubicado a unos diez kilómetros tierra adentro.

Sostener hoy en día – como ha sido el caso en un artículo publicado recientemente por la Revista de Marina de la Armada de Chile (leer aquí) – que el inicio de la frontera terrestre entre ambos países no es el punto expresamente pactado en el Tratado de 1929 – el punto Concordia – sino, más bien, el Hito 1, situado a varios cientos de metros tierra adentro; o que el punto Concordia sería, en realidad, el Hito 9, situado también tierra adentro, a unos diez kilómetros de la costa (ver imágenes más abajo), implica desconocer no sólo conceptos elementales de delimitación y demarcación de una frontera, sino también la historia de cómo los dos gobiernos resolvieron el problema de la ubicación del punto de inicio de la frontera común, es decir del punto Concordia. Veamos.

El Tratado de 1929 estipula expresamente en su artículo segundo que «la frontera entre los territorios del Perú y Chile, partirá de un punto de la costa que se denominará Concordia, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta,…».

Esto significa claramente que los dos gobiernos han acordado, mediante dicho artículo, que el punto de inicio en la costa de la frontera, indistintamente de su ubicación precisa, será el punto Concordia y deberá estar, necesariamente, a una distancia de diez kilómetros del citado puente sobre el río Lluta.

Tratándose de una línea divisoria de territorios adyacentes al mar, es innecesario precisar si el punto de inicio en la costa debe estar «en la orilla del mar» o «en la playa» o «en la bajamar», puesto que dicha línea tiene que hundirse, necesariamente, en el mar. De otra manera, la división de dichos territorios no podría ser completa.

Desacuerdo en la Comisión de Límites sobre la ubicación del punto Concordia

No bien dio inicio a los trabajos demarcatorios en octubre de 1929, la Comisión de Límites – integrada por el Ing. Federico Basadre por el Perú y el Ing. Enrique Brieba por Chile – se abocó a identificar el inicio de la nueva frontera – el punto Concordia – y fijó en el terreno un punto precisamente a diez kilómetros al norte del citado puente, que llamaremos N por motivos meramente didácticos.

Sin embargo, debido a que la costa en dicha área sigue una inclinación de noroeste a sudeste, el punto N no se ubicaba en la orilla del mar sino a unos diez kilómetros tierra adentro hacia el este, motivo por el cual resultaba evidente que no podía constituir el punto de inicio de la frontera, de conformidad con el artículo segundo del Tratado de 1929. 

Así lo hizo notar el propio delegado chileno al señalar con acierto que «este punto no es la ubicación del hito Concordia porque conforme al tratado debe ser el punto de partida de la línea divisoria y debe estar en la costa, condiciones ambas que le faltan». El delegado peruano, obviamente, concordaba con su homólogo chileno. 

El problema era cómo unir dicho punto N con el punto de inicio de la frontera en la costa. Según el delegado chileno, se debía utilizar el paralelo geográfico que pasa por el punto N para unirlo con el mar (línea roja en el gráfico), mientras que el delegado peruano opinaba que se debería trazar un arco de círculo desde el punto N hasta el mar (línea azul), a fin de asegurar así que el punto de contacto entre dicho arco y el mar esté situado, necesariamente, a una distancia de diez kilómetros del puente sobre el río Lluta. 

En vista de la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre la metodología más apropiada para identificar en el terreno la ubicación del punto Concordia, ambos miembros de la Comisión de Límites optaron por someter su divergencia a la consideración de sus gobiernos respectivos en diciembre de 1929. 

Las Cancillerías del Perú y Chile examinaron los argumentos de ambos delegados y acordaron que el criterio del Ing. Basadre – el criterio del arco de círculo – era el más apropiado y acordaron enviar – a fines de abril de 1930 – instrucciones idénticas a sus delegados respectivos para que procedan a demarcar el tramo inicial de la frontera, es decir entre el punto Concordia y el punto N. 

Acuerdo entre los gobiernos sobre la ubicación del punto Concordia 

El tenor de las referidas instrucciones idénticas, mediante las cuales los dos gobiernos materializaron sus acuerdos sobre dicho tema, es fundamental y conviene reproducirlas en su integridad: 

«HITO CONCORDIA.- Punto inicial, en la costa, de la línea fronteriza. 

Para fijar este punto: Se medirán 10 kms. desde el primer puente del Ferrocarril de Arica a La Paz sobre el río Lluta, en dirección hacia el Norte, en la Pampa de Escritos, y se trazará, hacia el Poniente, un arco de diez kilómetros de radio, cuyo centro estará en el indicado puente y que vaya a interceptar la orilla del mar, de modo que, cualquier punto del arco, diste 10 kilómetros del referido puente del ferrocarril de Arica a La Paz sobre el río Lluta. 

Este punto de intersección del arco trazado, con la orilla del mar, será el inicial de la línea divisoria entre el Perú y Chile. 

Se colocará un hito en cualquier punto del arco, lo más próximo al mar posible, donde quede a cubierto de ser destruido por las aguas del océano». 

Estas instrucciones contienen tres ideas básicas que merecen un comentario puntual. 

La primera recoge la propuesta del delegado peruano e indica la metodología a seguir. Pero eso no es todo. Indica con toda claridad que el tramo más occidental de la frontera tiene la forma de un arco de círculo, de manera que la línea fronteriza sólo puede hacer contacto con el mar siguiendo dicho arco. 

La segunda es consecuencia lógica de la primera y define más allá de toda duda la ubicación del punto Concordia: la intersección del arco referido con la orilla del mar. 

Y la tercera reviste una importancia particular en nuestros días. El hito más cercano al mar no podía estar colocado en la misma intersección mencionada sino a cierta distancia tierra adentro a fin de que quede a cubierto de ser destruido por las aguas del océano. En tal sentido, el Hito 1 es el primer hito de la frontera pero de ningún modo su punto inicial. 

En la imagen siguiente, que proviene de un mapa de la Oficina del Geógrafo del Departamento de Estado de los EEUU, se aprecia claramente la ubicación en la costa del punto Concordia.

US Office of the geographer, Department of state

El Hito Concordia 

Adicionalmente, la referencia al «Hito Concordia» al inicio de dichas instrucciones también merece un comentario. Es muy probable que se hubiera pensado al inicio de su redacción que sería factible colocar un hito en el punto de inicio de la nueva línea fronteriza, en la orilla del mar, pero resulta obvio que se hizo rápidamente evidente la imposibilidad de tal acción debido al oleaje. Y de ahí la tercera proposición de las instrucciones. 

Pero hay algo más. Durante la demarcación, los miembros de la Comisión de Límites tomaron la iniciativa de proponer a sus gobiernos colocar un hito conmemorativo que pudiera ser visible por los pasajeros que transitan entre Tacna y Arica. 

Este hito es el Hito 9 – un monumento sencillo de unos siete metros de altura – y está ubicado a pocos metros de la línea del ferrocarril que une ambas ciudades, a unos diez kilómetros de la costa y en medio del desierto, tal como se puede apreciar en las imágenes que siguen (la primera de 1930 y la segunda contemporánea). 


Basadre  & am-sur.com

Habida cuenta su intención conmemorativa – que no está prevista en el Tratado mismo – la Comisión de Límites bautizó el Hito 9 como Hito Concordia y no debe ser confundido con el punto Concordia, ubicado en la orilla del mar.

El Acta Final de los trabajos demarcatorios 

Una vez recibidas las instrucciones en comentario, la Comisión de Límites concluyó satisfactoriamente los trabajos demarcatorios que le habían sido encomendados en virtud del Tratado de 1929 y sus dos miembros suscribieron el 21 de julio de 1930 el Acta Final de la Comisión de Límites con la descripción de los hitos colocados

Esta acta es, como su nombre lo indica, el instrumento que sanciona, de manera final y definitiva, la demarcación de la nueva línea fronteriza entre el Perú y Chile. Incluye no sólo la relación de hitos colocados, sino además, una descripción de la línea fronteriza demarcada, que resulta muy conveniente reproducir a continuación: 

«La línea de frontera demarcada parte del océano Pacífico en un punto en la orilla del mar situado a diez kilómetros hacia el noroeste del primer puente sobre el río Lluta de la vía férrea de Arica a La Paz, y termina en la cordillera andina en el hito quinto de la antigua línea divisoria entre Chile y Bolivia». 

Al igual que en el caso de las instrucciones idénticas, este párrafo contiene tres ideas que merecen un comentario puntual. 

En primer lugar, señala textualmente que la línea de frontera demarcada «parte del océano Pacífico». No señala, por cierto, que parte del Hito 1 o de otro hito. Y no podría ser de otro modo, ya que, como se adelantó ya, tratándose de una línea divisoria entre territorios adyacentes al mar, la línea fronteriza debe hundirse en el mar. 

En segundo lugar, señala de manera expresa también que el punto de inicio se encuentra no sólo en la costa, sino, con mayor precisión, en la «orilla del mar», con lo cual recoge fielmente los acuerdos de los dos gobiernos de abril de 1930 en relación con la ubicación del punto Concordia

Y en tercer y último lugar, señala textualmente también que el referido punto de inicio se ubica a diez kilómetros «hacia el noroeste» del primer puente sobre el río Lluta, y ya no «al norte» de dicho puente, reflejando así también los citados acuerdos entre ambos gobiernos. 

Comentarios finales 

Las consideraciones que preceden demuestran claramente que los gobiernos del Perú y Chile acordaron situar el punto de inicio de la frontera terrestre – el punto Concordia – en la intersección con la orilla del mar de un arco de círculo de diez kilómetros de radio con centro en el primer puente sobre el río Lluta y que no se colocaría un hito en ese punto preciso debido al peligro de ser destruido por las aguas del océano Pacífico. 

Consecuentemente, el tramo más occidental de la línea de frontera entre ambos países tiene, necesariamente, la forma de arco de círculo, de manera que sólo puede hacer contacto con el mar siguiendo la curva de dicho arco y no siguiendo un paralelo. Asimismo, el Hito 1 es el hito más occidental de la frontera pero de ningún modo su punto inicial. 

Por otro lado, ha quedado igualmente claro por qué resulta absurdo pretender que el Hito 9, denominado «Hito Concordia» por motivos conmemorativos de la amistad peruano-chilena que renacía en aquel entonces, podría ser el punto Concordia a que se refiere el artículo segundo del Tratado de 1929. 

Finalmente, conviene tener presente que el Acta Final de la demarcación, de fecha 21 de julio de 1930, debe ser leída siempre junto con el Tratado de 1929 y los acuerdos alcanzados por ambos gobiernos durante la demarcación. Sólo teniendo a la vista estos tres documentos bilaterales – de delimitación y demarcación – se puede tener una visión cabal y completa de la frontera terrestre entre el Perú y Chile.


Escrito por

Hubert Wieland Conroy

Magister en Derecho Constitucional. Diploma de Estudios Superiores en Relaciones Internacionales de la Universidad de Ginebra.


Publicado en

La pluma inquieta

Reflexiones constructivas sobre temas diversos.